Cuando nos hablan de dientes generalmente pensamos “qué bueno sería tener los dientes blancos” o “ufff tengo una dentadura horrible…cada vez que voy al dentista me encuentra de todo”, “odio ir al dentista son unos ladrones”.

Aunque me dé pena decirlo es así…generalmente asociamos temas negativos en relación a nuestros dientes y boca, esto es simplemente porque no estamos informados acerca de lo que es la salud bucal. Pero no es sólo culpa del paciente también hago un mea culpa de esto porque no nos dedicamos al paciente como debiéramos.

Con esta columna en Clean DENTAL tenemos la misión de informar al paciente en algunos temas que son desconocidos por la población y que si ponemos un poquito de nuestra parte, podremos solucionar algunos problemas dentales que al principio nos harán pagar por solucionarlos pero que después de los controles periódicos nos daremos cuenta que invertimos bien nuestro dinero y que se puede mantener una boca saludable.

La caries es una enfermedad infectocontagiosa que se manifiesta con lesiones en las piezas dentarias en las superficies libres o entre las superficies interdentarias o radiculares, ¿Qué quiere decir eso?!!! Me dirás tu…...Bueno lo que quiere decir es que esta enfermedad es infecciosa, es decir, está formada por un microorganismo y éste se lo puedes traspasar a otra persona (Pareja, hijo, etc).

Las lesiones que se producen en los dientes básicamente se producen porque al haber restos de alimentos que no removemos en un tiempo prologado, estos se transforman en ácidos y comienzan, a través de una un desequilibrio químico, a desmineralizar el esmalte. Esta desmineralización provoca que la superficie sea porosa, con esto quiero decir que el diente en algunas zonas tiene pequeñísimos agujeros en donde los microorganismos pueden comenzar sus nichos e infectar el diente. Esta infección va avanzando hasta causar la infección del corazón del diente que es el Órgano Pulpar, por eso las personas deben hacerse tratamientos de conducto (tema que trataremos más adelante), ya que si está comprometida la pulpa esta produce mucho dolor.

Estas caries las podemos evitar de muchas formas.

Algunas las he descubierto con el tiempo:

  1. Siendo constante en la higiene bucal. Es decir debemos lavarnos los dientes por lo menos tres veces al día, con un cepillo en buenas condiciones.
  2. Debemos tener una correcta técnica de cepillado. Este punto es importante porque he detectado a lo largo del tiempo que los pacientes no conocen su anatomía dentaria y ese factor es primordial para poder realizar un correcto cepillado. No sirve que el dentista te diga cepilla por fuera y por dentro, pero sí sirve que te diga “miremos con un espejo, y mírate por donde debes cepillar”…
  3. Pasarte seda dental, esto nadie lo hace ¿por qué?, si es tan importante. ¿Te has pasado seda dental y sientes que sale un olor putrefacto? Bueno eso es lo que tienes entre tus dientes y no lo limpias…Es importante sacar eso para que los restos de alimento no se transformen en ácidos y no se produzca lo que te explique anteriormente.
  4. Controlarte cada 6 meses con tu odontólogo porque nosotros no somos capaces de limpiar todo y es inevitable que se acumule sarro o que no nos estemos limpiando bien. Por esto, es importante que nos controlemos y que no pase más de un año sin que nos vea un especialista.

Si sigues los consejos que te estoy dando en estas líneas te aseguro que ya no tendrás que echarle la culpa a tus padres porque te heredaron una dentadura deficiente o que cada vez que visitas un dentista te vas deprimido por la cantidad de caries y ¡una cuenta gigante!, es solo un pequeño esfuerzo que tienes que hacer todos los días en tu casa y que te hará sentir muchísimo mejor y dos veces al año tienes que ir a control dental.

¡Anímate a ser parte de nosotros!


Dra. Loreto Amar.

Directora Clean DENTAL.